Los exoesqueletos representan una innovación prometedora para mejorar las condiciones de trabajo y prevenir los TME. Pero su éxito no se basa solo en la tecnología: el factor humano, el seguimiento organizacional y la gestión del cambio son esenciales.
Para los empleadores y profesionales, el desafío es claro: integrar los exoesqueletos de manera reflexiva, con formación, acompañamiento y evaluación continua. Así, esta tecnología podrá realmente transformar el día a día de los trabajadores mientras ayuda a preservar su salud.