Durante mucho tiempo, la evaluación de los exoesqueletos se basó principalmente en análisis realizados en laboratorio, como por ejemplo la electromiografía (EMG), que requieren equipos especializados para medir las tensiones biomecánicas y la actividad muscular.
Estos métodos siguen siendo indispensables para la investigación y desarrollo, pero no siempre son adecuados para su uso en el campo (dispositivos más largos de instalar, más costosos y que requieren experiencia ergonómica).
Con el principio Exo-LiFFT integrado en Hapo LEA, es posible obtener rápidamente una estimación del impacto de un exoesqueleto Hapo en las tensiones lumbares y comparar diferentes situaciones de trabajo con flexión del tronco (con o sin carga).
Este enfoque también permite ir más allá de la simple percepción de los usuarios. Al basarse en un indicador objetivo, las empresas pueden evaluar más precisamente el interés de un exoesqueleto, apoyar sus decisiones y adaptar sus acciones de prevención a las realidades del campo.