Los trastornos musculoesqueléticos rara vez se desarrollan de manera repentina. Resultan de una exposición prolongada a una carga muscular excesiva o mal distribuida. El EMG permite evidenciar esta exposición antes de la aparición del dolor.
Estudios muestran que un músculo sometido más allá de ciertos umbrales, o sin fases de relajación suficientes, ve disminuir su capacidad de recuperación. Esta fatiga crónica aumenta el riesgo de inflamación, pérdida de precisión en el movimiento y lesiones.
En la empresa, el EMG ayuda a comparar diferentes situaciones de trabajo: antes y después de una modificación, entre dos herramientas, o durante la introducción de un nuevo equipo. Se convierte así en un apoyo para la toma de decisiones.